22 jun. 2010

Halladas las imágenes más antiguas de los apóstoles Juan, Andrés y Pablo

Arqueólogos del Vaticano han descubierto en las catacumbas romanas de Santa Tecla cuatro frescos que representan a los apóstoles Pedro, Pablo, Andrés y Juan, consideradas las tres últimas las imágenes más antiguas de esos seguidores de Cristo.

Los cuatro frescos fueron han sido presentados hoy por el arzobispo Gianfranco Ravasi, presidente de la Comisión Pontificia de Arqueología Sagrada, en esta catacumba, una de las 120 existentes en Roma y ubicada en la vía Ostiense, en las cercanías de la basílica de San Pablo Extramuros, que custodia los considerados restos del llamado Apóstol de los Gentiles.

Ravasi ha explicado que hace dos años comenzaron los trabajos de restauración de una sala de las catacumbas mandada construir por una dama de la nobleza romana del siglo IV después de Cristo. Los trabajos, realizados con rayos láser, pusieron al descubierto un fresco que representaba a san Pablo y otro a san Pedro. Posteriores trabajos sacaron a la luz imágenes de los otros dos apóstoles, Juan y Andrés.

Imagen inequívoca de san Pablo

De Pedro existen otras imágenes en las que aparece sólo, pero la importancia de estos descubrimientos, según ha precisado Ravasi, es que son los primeros frescos en los que aparecen en solitario Pablo, Juan y Andrés.

Ravasi ha agregado que la figura de Pablo es inequívoca, ya que muestra al apóstol con los ojos abiertos, arrugas, la mejilla hundida, la calva, la larga y oscura barba, como siempre fue descrito en los textos de la época. La figura de Pedro lo muestra con la barba blanca, la cara cuadrada y el semblante típico de un hombre anciano. El fresco de Juan lo presenta como un hombre joven y a Andrés fuerte e impetuoso. El techo de la sala, un recinto cuadrado, donde están los cuatro frescos, está decorado en su parte central con un Buen Pastor.

Barbara Mazzei, directora de la restauración de la sala de la catacumba, ha afirmado en la presentación que usaron el láser para quitar la cal acumulada en las paredes y techos. La sala se encontraba en buenas condiciones, a pesar de los cientos de años pasados.

Fabrizio Bisconti, superintendente arqueológico de las catacumbas, ha destacado que la sala fue decorada por orden de una mujer que conocía perfectamente las Sagradas Escrituras e insistió en que se trata de las primeras imágenes conocidas de Pablo de Tarso, Juan y Andrés


22-6-10 El Periódico

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