8 feb. 2011

Las pinturas negras, tal como las pintó Goya


Las pinturas negras de Goya que hoy podemos contemplar en el Museo del Prado, difieren, en no pocos detalles, de los frescos originales pintados por el genio de Fuendetodos en las paredes de su Quinta del Sordo madrileña entre 1819 y 1824. Este es uno de los hallazgos que el investigador Carlos Foradada Baldellou, profesor de la facultad de Bellas Artes de la Universidad de Zaragoza, pone de manifiesto en el último número de la revista Goya,órgano científico de la Fundación Lázaro Galdiano y que suponen la continuación de los trabajos iniciados en su tesis doctoral sobre las pinturas negras.


En el curso de su investigación, Foradada tuvo acceso a las placas fotográficas que el fotógrafo y etnógrafo francés Juan Laurent realizó poco antes de que fueran arrancadas de sus muros y trasladadas a París. Las placas, que han ido saliendo paulatinamente a la luz, han sido escaneadas en alta resolución por el Ministerio de Cultura. Con ayuda de sofisticados programas informáticos digitales, Foradada ha podido penetrar en las entrañas de estas obras con sorprendentes resultados.

Los protagonistas del famoso Duelo a garrotazos no tienen las piernas semienterradas, sino que se apoyan en la hierba, moviéndose entre espigas de trigo y alterando la inclinación de la vegetación. El Perro semihundido no mira hacia la nada, creando una sensación de soledad y desconsuelo, como nos muestra la versión actual, sino hacia una bandada de pajarillos dentro de un contraste de luz y oscuridad muy marcados, convirtiéndolos en un canto a la libertad que coincide con los deseos del pintor de salir de su país.

"Goya nos trae a colación la dialéctica entre la luz y la oscuridad, presente en todas sus obras de este periodo. Concretamente en este cuadro, la tensión entre lo abierto y lo cerrado, se observa en el plano de tierra que atenaza al animal, en relación con las aves del cielo abierto. Podemos considerar, por tanto, que Goya representó el concepto de libertad contemporáneo a través de las aves en vuelo antes que Picasso".

En 1824, Francisco de Goya deja Madrid y la Quinta del Sordo, agobiado por problemas económicos y harto del régimen absolutista español, y se instala en Burdeos. Cincuenta años más tarde, la Quinta del Sordo es adquirida por el barón D´Erlarger, quien arranca las pinturas de sus muros y las traslada a París para exhibirlas en la Exposición Universal de 1878.

En vista del escaso interés suscitado por estas piezas, D´Erlarger, en 1881, opta por donarlas al Museo del Prado, quien, dado su deterioro, encarga su restauración a Salvador Martínez Cubells, restaurador del Museo del Prado.

Foradada comenta en la revista Goya que el proceso de restauración aplicado por Cubells fue "realmente agresivo". Para la extracción utilizó, según sus propias investigaciones, la técnica del strappo,un procedimiento utilizado para levantar grandes superficies. "Las pérdidas de pintura ocasionadas en dicho proceso dieron lugar a numerosos repintes que originaron las diferencias reveladas en las pinturas negras tal como se conservan en el Museo del Prado".

Las diferencias entre lo que revelan las fotografías de Laurent en alta resolución y las obras restauradas, suponen unos relevantes cambios de interpretación, tanto temáticos como históricos e ideológicos.

El personaje de la izquierda del Duelo a garrotazos muestra parte de la casaca desgarrada por los golpes, lo que no se aprecia en el lienzo actual. Y una flor blanca pintada en la chaqueta de este personaje y algunos otros ornamentos indumentarios desmienten la imagen de "vaqueros" que hasta ahora les atribuían los críticos a estos personajes por el hecho de que hubiera, al fondo del cuadro, unos animales pastando. "Goya - dice-representó a las dos Españas enfrentadas a través de ambos personajes. De tal modo que hallamos al contendiente de la derecha con un gesto de protección que enmascara su rostro, en oposición a la transparencia y al color blanco del otro, elementos que Goya siempre relaciona con la Ilustración y, por extensión, con la Constitución de 1812".

El experto reflexiona en su estudio sobre Saturno devorando a sus hijos.Para el profesor aragonés, "los ojos en la obra restaurada coinciden con pérdidas de pintura originadas en el proceso de extracción de la misma y su reconstrucción es poco afortunada. El Saturno original mira asombrado, pero de manera incisiva a los ojos del espectador, a diferencia de la simple condición depredadora y plegada sobre sí misma que interpretó Cubells y que, sin duda, ha influido en la interpretación posterior de la obra".

El estudio minucioso de Foradada le lleva a concluir que El coloso,un cuadro realizado unos años antes que las pinturas negras y descatalogado por el Prado como pintura no atribuible a Goya, es del pintor aragonés. "Los materiales hallados en los análisis de la pintura son los utilizados habitualmente por Goya. En modo alguno se puede negar la autoría del pintor por este motivo. Y si bien es cierto que dichos materiales eran de uso común entre los pintores de la época, no lo es el criterio de ejecución observado en El coloso,puesto que responde al aplicado por Goya de manera exclusiva y, además, en todas las obras que elabora al margen de los encargos durante este periodo".

Publicado en La Vanguardia el 8/2/2011

9 comentarios:

  1. Esto de foradada es un fraude, una mentira, se atribuye trabajos ajenos
    No son hallazgos las opiniones del profesor Carlos Foradada. Hace 15 años, a partir del examen de la fotografía de Laurent del Perro semihundido, de Goya, José Manuel Arnaiz en su libro Las pinturas negras de Goya, de 1996, indicó que el perro mira interesado el vuelo de unos pájaros. También Valeriano Bozal, en 1997 y posteriormente, recoge esas opiniones, incluyendo que el perro observa a dos pájaros que vuelan. Pero afirma rotundamente que ninguno es argumento concluyente. Ni siquiera podemos estar seguros de que el animal se esté hundiendo. Es un gran fraude presentar como hallazgos lo que ya está muy publicado. Aunque Carlos Foradada quiera aparecer como descubridor del Mediterráneo, resulta que el Mediterráneo ya está descubierto.

    El profesor, Carlos Foradada, como tal, no es es descubridor de estás imágenes, hace años ya aparecieron incluso en televisión varios reportajes sobre estos mismos trabajos, de la tesis de 1999 de Jose Manuel Arnaiz , donde se argumentaba y se mostraban las mismas imágenes que ahora esta otra persona intenta atribuirse. Unicamente lo que hace es darle difusión a las investigaciones de verdaderos investigadores atribuyéndose los hallazgos de otros con fin de promocionarse. Que pena.
    Como dice el anterior comentario el mediterraneo ya está descubierto, univamente hay que buscar en google, Jose Manuel Arnaiz y su tesis de goya de 1999 y aparecen estos mismos hallazgos.

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  2. Cuando lo leí me pareció muy raro más que nada que Goya es una autor muy estudiado y las pinturas negras un descubrimiento antiguo.
    Gracias por tu aportación,

    Ester Ballart

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  3. Teixidor: José Manuel Arnaiz comentó la posibilidad de que los signos en el cielo del El perro fueran aves, pero no tuvo ningún éxito. Ha sido el profesor Foradada quien ha demostrado su existencia cuando se ha tomado la molestia de investigar los archivos digitales del Ministerio de Cultura. Y también ha sido Carlos Foradada quién ha descubierto el manto de hierba que cubre los pies de los personajes de Duelo a garrotazos. Nadie lo había observado antes que él. Únicamente Nigel Glendinning, como cita el profesor Foradada en su artículo, se había hecho eco en 1975 del comentario de Charles Yriarte realizado en su publicación de 1867 sobre la hierba que cubría las pantorrillas de los contendientes, comentario que tú niegas porque eres un indocumentado. Pero nadie había podido demostrar la existencia de esa hierba hasta que Carlos Foradada la descubrió en la fotografía de Laurent y la publicó su artículo. Deja de mentir, Teixidor, aunque te corroa la envidia. Ana Bellés.

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  4. Querido colega don Carlos Foradada: he leído sus escritos y los de sus amantes alumnas Ana Bellés y Lola Pina, con sus teorías sobre el arranque de las pinturas de la casa de Goya. Casualmente, he encontrado unos datos que parecen contradecir sus teorías. Vean, por ejemplo, el periódico El Globo, de 26 de julio de 1875, donde se afirma que la pintura El Aquelarre, o Asamblea de brujos y brujas, es un lienzo de más de cinco metros de largo. Martínez Cubells realizó un gran trabajo transportando las 14 pinturas. Creo que deberían revisar sus teorías.

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  5. Las "Pinturas Negras" es mejor dejarlas como están. En el Museo del Prado, ya se informa que las pinturas murales originales fueron trasladadas a lienzo y restauradas con algunos retoques.

    Cuando en 1874 el fotógrafo Laurent reprodujo las Pinturas Negras ya tenían retoques, arrastres de color, grietas y rellenos con yeso. A partir de 1874, el restaurador Martínez Cubells "arrancó" unas pinturas que ya estaban retocadas. Esto lo ignora el profesor Carlos Foradada, que atribuye todos los problemas al restaurador.

    El pintor Antonio López contestó muy acertadamente a las preguntas de ABC, en el artículo titulado: "El verdadero dilema de un Goya original" (10-01-2011).

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  6. Os incluyo el link al artículo que se cita en este último comentario anónimo. Me parece que el comentario de Antonio López diciendo que el tiempo también forma part ede la pintura se puede aplicar muy bien a las Pinturas Negras de Goya.
    http://www.abc.es/20110109/cultura-arte/abci-dilema-goya-201101091049.html

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  7. No se crean una palabra del artículo sensacionalista de Carlos Foradada, de hace un año. Los verdaderos investigadores no le hacen caso, pues saben que el restaurador Martínez Cubells realizó un gran trabajo, salvando las Pinturas Negras. Lean este mes la revista "Descubrir el ARTE", número 154, de Diciembre de 2011, páginas 48 a 54, que se ha publicado en Madrid. Si no consiguen la revista en papel, pueden verla desde cualquier rincón del mundo en iPad, o computadora, en Orbyt.

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  8. Estimado C. Teixidor:
    Soy Mª Dolores Pina, antigua alumna del profesor Carlos Foradada, a quien debo una buena parte de mi formación como investigadora. Afortunadamente vivimos en un Estado de Derecho que, en lo que respecta a la comunidad científica y académica, se ha dotado de una serie de garantías científicas que nos protegen contra las injurias infundadas. Por este motivo, la Universidad Politécnica de Valencia, una vez consultados a los mayores especialistas en esta materia, ha galardonado al Dr. Carlos Foradada con el Premio Extraordinario de la U.P.V. por su tesis doctoral. Este es el máximo galardón que las Universidades españolas conceden a los trabajos de investigación doctorales. En consecuencia, podemos concluir que el tiempo no sólo pinta, sino que pone, igualmente, las cosas en su sitio.
    lpinagil@gmail.com

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  9. A quién le interesa esta mierda

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