20 oct. 2011

Metrosexuales del siglo XX a.C.

"¿Cenamos?", parece decir ella, una mujer bella, de grandes ojos y larga cabellera que le cae sobre los hombros. Digamos que no tiene ante sí un plato de raviolis al foie, sino lo que se interpreta como unos simples panes, unas cabezas de ave, de bóvido, que nos sugieren un inminente banquete. Está sentada a una mesa y al otro lado posiblemente está su pareja, porque hay dos aguamaniles, uno para cada uno. Pero la estela está rota y así es ella el centro de atención, y viene a compendiar la exposición que desde hoy puede visitarse en el Museu Egipci de Barcelona: la espalda recta, las piernas dobladas en ángulo recto y los pies juntos y sin sus sandalias, la gargantilla y dos pulseras dan a la figura una elegancia canónica: La Belleza.

La exposición es Moda y belleza en el Antiguo Egipto,permanecerá abierta hasta el 20 de julio del 2012 y explica en un centenar de piezas fechadas entre los siglos XXX y VI a. C. cómo algunos egipcios, hombres y mujeres de un país polvoriento y de agua escasa, cuidaban su aspecto igual que hoy (o más, según los casos).

La mujer lleva el nombre de su soporte (Estela de Hes-Henu) y además de la elegancia desvela en el detalle de los aguamaniles que las manos eran sumergidas antes y después de comer. El de la limpieza es uno de los aspectos que remarca la muestra, donde se narra la vida de las élites, que fueron quienes legaron el arte; las clases populares ni portaban brazaletes ni posiblemente se lavaban las manos. Y muchas de las piezas proceden de las tumbas, que son prácticamente siempre de las clases dirigentes. "Se vivía por la supervivencia, pero la estética es en muchos sentidos perfectamente intercambiable con la actual", valoró ayer el presidente de la Fundació Arqueològica Clos, Jordi Clos.

Moda y belleza... - comisariada por Elvira d´Amicone, de la Università degli Studi de Turín-exhibe sandalias, paletas para el colorete, agujas de cabello, peines, vasijas de alabastro y cerámica para los productos de belleza, telas, pelucas, trenzas, anillos, pendientes, vendajes para las momias en su camino al más allá, túnicas... Seis de las piezas han sido restauradas por el Museu Egipci a fin de integrarlas en la muestra.

Entre ellas hay dos vestidos de lino, procedentes del Museo Egizio de Turín, que nunca habían salido de sus almacenes. Tienen la particularidad de que fueron tejidas formando pliegues horizontales. Y sólo hay veinte de esta clase en todo el imperio egipcio. Cada mitad del vestido tiene los pliegues en un sentido, "de manera que no se arrugan", explica Mariàngela Taulé, directora del museo. Entre las piezas destacan una cajita compartimentada, que fue propiedad del soldado Ii (¡un metrosexual de hace 4.000 años!), donde llevaba sus ungüentos; otra, la cesta-sepulcro de un bebé de dos años, fabricada con haces de junco, junto a la que se exhibe una de las sandalias del pequeño; una ruda superficie de cuero endurecido con agarres para los dedos.

Publicado en la Vanguardia el 19/10/11 por IGNACIO OROVIO

+ info

www. museuegipci. com

No hay comentarios:

Publicar un comentario