26 mar. 2011

El Museo Marès abrirá con menos piezas para que destaquen más


Tras 15 años de reestructuración de la colección y dos de clausura por reformas, el Museu Marès reabrirá el próximo 14 de mayo, pero, pese a ser un centro municipal, lo hará discretamente, sin autoridades ni flases. La mala suerte, o el retraso de las obras propio de un edificio con muchos años de historia, han hecho coincidir la reapertura con la campaña de las elecciones municipales. Una pena. Pues los cambios, tanto de contenido como de continente, son lo suficientemente ambiciosos como para publicitarlos. Pero para paliar el ostracismo informativo al que se verá abocado el centro por motivos electorales durante los próximos días, sus responsables presentaron ayer los cambios y las novedades del, según su directora Pilar Vélez, «nuevo museo». «Podemos hablar de nuevo porque la intervención hecha es muy importante», afirmó.

Por un lado se han invertido 4 millones de euros en rehabilitar el conjunto de edificios que forman el centro. La restauración ha consistido en «encontrar un orden coherente dentro de un conjunto heterogéneo», en palabras de Santiago Vives, uno de los arquitectos encargados del proyecto, con el objetivo de reforzar el espacio y hacerlo «seguro y accesible». Y por otro, se ha actualizado el discurso museográfico con la intención de «poner en valor tanto el patrimonio del centro como la figura del coleccionista Frederic Marès», explicó Vélez.

Para ello se ha primando «la calidad frente a la cantidad», pero sin olvidar que se trata de un museo de coleccionista y que una de las características de este tipo de centros es la acumulación de obras, pese a esto, se ha reducido la colección permanente en casi un 20% con el fin de que las piezas destaquen más y sean más accesibles para el público.

VILATÓ, EN EL 2012 / Una cantidad nada desdeñable si se tiene en cuenta que el museo incorpora nuevos objetos: la colección de armas que Frederic Marès donóal Museu Militar de Montjuïc y un conjunto de cajas y arquetas de la colección personal de la familia y que el Ayuntamiento adquirió hace un par de años. En la misma operación el museo recuperó el último piso del edificio del centro del cual los herederos del coleccionista aún tenían el usufructo.

Las reformas se ha hecho con el fin de reafirmar el museo como centro de referencia de la escultura. No en vano se trata de «la única colección de escultura hispánica que abarca desde el siglo XI al XIX», según Vélez. Es cierto que existe el Museo Nacional de Valladolid, pero aunque «magnífico», está centrado en una «etapa muy concreta». Otro de los propósitos es encarar un acercamiento con el arte contemporáneo, y en esta línea se enmarca la muestra de bronces de Javier Vilató prevista para el 2012. La exhibición se hará en el patio, que se recupera como segunda sala de exposiciones temporales.

Aunque la primera de las muestras previstas es Transformare, una exposición pluridisciplinar que documenta los cambios del museo y que se inaugurará el mismo día que se abrirán las puertas del centro. Una jornada que, junto a los días 15 y 18, será gratuita.


Publicado en El Periódico el 25.3.11

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